Medina dice que le advirtieron sobre un intento de homicidio y que lo perdonaron

Foto: Alberto Direnzo
“¿No vas a decir lo de la advertencia?”, le pregunta Fabiola. Del otro lado de la mesa, recién salido de un sanatorio en el que pasó la noche, internado en una sala de terapia intermedia, Juan Pablo “Pata” Medina se queda callado. Y piensa. “Ya lo dijimos en la comisaría. Lo van a averiguar igual. Son periodistas”, insiste la mujer. El secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) platense, calla un segundo más, pero pronto se anima a desandar la misteriosa historia. Y para hacerlo, se apoya en Fabiola, su pareja, que le recuerda fechas y circunstancias.
Medina acaba de salir del Sanatorio Argentino, donde ingresó la noche del martes con un traumatismo de cráneo y riesgos de que le reventara el vaso sanguíneo, luego de haber sido emboscado y atacado a golpes por tres hombres que lo interceptaron cuando transitaba diagonal 74, a la altura de la empresa Siderar, camino a su casa de Villa del Plata, en Punta Lara.
- ¿Qué fue lo de la advertencia?
- Yo tengo un asesor político y gremial que se llama Alejandro Iaccarino y… hace como dos semanas…
- Fue el 30 de abril-, aclara Fabiola, - el miércoles 30 de abril.
- Ese miércoles. Vino a mi oficina y me dijo "traigo dos noticias: una buena y una mala". "Bueno", le dije, "decime la buena". Y me dijo que "con el campo se pudre todo. Puede haber una guerra civil, pero el gobierno se cae". "¿Y la mala?", pregunté. Y me dijo que "quieren matar a tres personas. Y una de esas personas es usted".
- Y quiénes son los otros dos. ¿Dijo algo?
- ¿Podría ser (Alfredo) De Angelis?-, arriesgó Fabiola.
- …
- No dijo nada-, insistió ella.
- Si hubieran querido, lo hubieran matado.
- Si hubieran querido matarme, me matan. Pero me perdonaron la vida. Fue un mensaje.
Medina y Fabiola hicieron todo lo posible para que Iaccarino les dijera quién le había pasado el dato sobre su intento de homicidio, pero el hombre les aseguró que no ventilaría un secreto político. Les dijo, de todas maneras, que las advertencias llegaban al resto de la familia, por lo que les recomendó que estuvieran todo el tiempo acompañados, cuidados. Hasta ese momento los Medina lo respetaban, porque su familia fue víctima de la última dictadura: habían fundado varias empresas, pero los militares los obligaron a vender y les robaron todo.
Pese a las advertencia, Medina se fue ese fin de semana a pescar. Fabiola, en tanto, se quedó preocupada por si algo grave le ocurría. Iaccarino les recomendó que estuvieran armados. La noche de la agresión, sin embargo, el Pata estaba desarmado.
Paso a paso, Medina recordó ayer a Diagonales lo que hizo el martes, desde las 15, que tuvo una reunión con su amigo Miguel Federico, hasta que fue abordado por los tres agresores. Y entre todas las cosas que le llamaron la atención, la que más destaca es que su teléfono celular Nextel no funcionó, como que hubiera sido intervenido para que permaneciera sin señal. Lo mismo que le ocurría, dice, cada vez que iba a Buenos Aires para salir en el programa de Mauro Viale, para criticar a la actual conducción de la Confederación General de los Trabajadores (CGT) y al líder camionero Hugo Moyano, uno de sus principales enemigos.
- ¿Usted cree que la agresión pudo haber llegado por el lado gremial?
- No culparía a nadie.
- Bueno, claro, además tiene un enfrentamiento histórico con el intendente de Ensenada, Mario Secco.
- Si. Y hasta tuvimos un enfrentamiento con la Policía. Pero no culpo a nadie.
- ¿Y qué es lo que quiere?
- Si existe la justicia, que resguarde a mis hijos y a mi esposa. Yo voy a seguir en el cargo para el que me eligieron los compañeros.
Recuadros:
Sobre los tres agresores
Parado en la puerta de su casa, Medina volvió a relatar las circunstancias en que fue atacado por tres hombres cuando regresaba de una clínica del barrio de Palermo, en Buenos Aires, y transitaba en su Peugeot 406 por diagonal 74, a la altura de Siderar.
“Sabían pegar”, dijo el Pata a los veinte hombres que se acercaron para ver cómo estaba, si necesitaba algo y si requería de su presencia para cuidar la casa de posibles ataques.
Los hombres preguntaron si los reconocería y Medina los describió, no sin antes aclarar que no creía que le hubieran mandado a pegar a tres tipos de La Plata: "Había dos rubios, con el pelo cortito. Y el otro era más alto que yo. Medía como 1.80 -calculó-, era morocho, tenía el pelo largo atado en una colita. Ese les decía a los otros ´dale, dale, dale´, como para darles ánimo".
Medina dijo a los suyos que llegó a acogotar a uno, pero que los otros le pegaron tanto que tuvo que largarlo. Y les aseguró que, como no tenía dónde protegerse, apoyó su espalda en el auto y levantó los puños a la altura de su cara con los codos bajos, sobre el abdomen, como para tapar los golpes.
El pata Dice que el
golpe que recorre
su cara fue una
patada “bien puesta”
Contra todos, Medina dixit
“Estoy pidiendo la liberación del movimiento obrero argentino. Muchos se confunden y se piensan que estoy en contra de Moyano, pero yo enfrento a todos. Hice una denuncia federal para la derogación del Estatuto de la CGT, pero no prospera. Quiero que los trabajadores elijan a sus representantes como eligen presidente, senadores o diputados. El estatuto tuvo 20.000 reformas, pero ninguna a favor de los trabajadores”.
Etiquetas: Sociedad
Clickeá aquí para leer la nota completa

.jpg)
.jpg)

.jpg)

.jpg)
