15 mayo, 2008

Medina dice que le advirtieron sobre un intento de homicidio y que lo perdonaron


Foto: Alberto Direnzo

“¿No vas a decir lo de la advertencia?”, le pregunta Fabiola. Del otro lado de la mesa, recién salido de un sanatorio en el que pasó la noche, internado en una sala de terapia intermedia, Juan Pablo “Pata” Medina se queda callado. Y piensa. “Ya lo dijimos en la comisaría. Lo van a averiguar igual. Son periodistas”, insiste la mujer. El secretario general de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) platense, calla un segundo más, pero pronto se anima a desandar la misteriosa historia. Y para hacerlo, se apoya en Fabiola, su pareja, que le recuerda fechas y circunstancias.
Medina acaba de salir del Sanatorio Argentino, donde ingresó la noche del martes con un traumatismo de cráneo y riesgos de que le reventara el vaso sanguíneo, luego de haber sido emboscado y atacado a golpes por tres hombres que lo interceptaron cuando transitaba diagonal 74, a la altura de la empresa Siderar, camino a su casa de Villa del Plata, en Punta Lara.
- ¿Qué fue lo de la advertencia?
- Yo tengo un asesor político y gremial que se llama Alejandro Iaccarino y… hace como dos semanas…
- Fue el 30 de abril-, aclara Fabiola, - el miércoles 30 de abril.
- Ese miércoles. Vino a mi oficina y me dijo "traigo dos noticias: una buena y una mala". "Bueno", le dije, "decime la buena". Y me dijo que "con el campo se pudre todo. Puede haber una guerra civil, pero el gobierno se cae". "¿Y la mala?", pregunté. Y me dijo que "quieren matar a tres personas. Y una de esas personas es usted".
- Y quiénes son los otros dos. ¿Dijo algo?
- ¿Podría ser (Alfredo) De Angelis?-, arriesgó Fabiola.
- …
- No dijo nada-, insistió ella.
- Si hubieran querido, lo hubieran matado.
- Si hubieran querido matarme, me matan. Pero me perdonaron la vida. Fue un mensaje.
Medina y Fabiola hicieron todo lo posible para que Iaccarino les dijera quién le había pasado el dato sobre su intento de homicidio, pero el hombre les aseguró que no ventilaría un secreto político. Les dijo, de todas maneras, que las advertencias llegaban al resto de la familia, por lo que les recomendó que estuvieran todo el tiempo acompañados, cuidados. Hasta ese momento los Medina lo respetaban, porque su familia fue víctima de la última dictadura: habían fundado varias empresas, pero los militares los obligaron a vender y les robaron todo.
Pese a las advertencia, Medina se fue ese fin de semana a pescar. Fabiola, en tanto, se quedó preocupada por si algo grave le ocurría. Iaccarino les recomendó que estuvieran armados. La noche de la agresión, sin embargo, el Pata estaba desarmado.
Paso a paso, Medina recordó ayer a Diagonales lo que hizo el martes, desde las 15, que tuvo una reunión con su amigo Miguel Federico, hasta que fue abordado por los tres agresores. Y entre todas las cosas que le llamaron la atención, la que más destaca es que su teléfono celular Nextel no funcionó, como que hubiera sido intervenido para que permaneciera sin señal. Lo mismo que le ocurría, dice, cada vez que iba a Buenos Aires para salir en el programa de Mauro Viale, para criticar a la actual conducción de la Confederación General de los Trabajadores (CGT) y al líder camionero Hugo Moyano, uno de sus principales enemigos.
- ¿Usted cree que la agresión pudo haber llegado por el lado gremial?
- No culparía a nadie.
- Bueno, claro, además tiene un enfrentamiento histórico con el intendente de Ensenada, Mario Secco.
- Si. Y hasta tuvimos un enfrentamiento con la Policía. Pero no culpo a nadie.
- ¿Y qué es lo que quiere?
- Si existe la justicia, que resguarde a mis hijos y a mi esposa. Yo voy a seguir en el cargo para el que me eligieron los compañeros.

Recuadros:
Sobre los tres agresores
Parado en la puerta de su casa, Medina volvió a relatar las circunstancias en que fue atacado por tres hombres cuando regresaba de una clínica del barrio de Palermo, en Buenos Aires, y transitaba en su Peugeot 406 por diagonal 74, a la altura de Siderar.
“Sabían pegar”, dijo el Pata a los veinte hombres que se acercaron para ver cómo estaba, si necesitaba algo y si requería de su presencia para cuidar la casa de posibles ataques.
Los hombres preguntaron si los reconocería y Medina los describió, no sin antes aclarar que no creía que le hubieran mandado a pegar a tres tipos de La Plata: "Había dos rubios, con el pelo cortito. Y el otro era más alto que yo. Medía como 1.80 -calculó-, era morocho, tenía el pelo largo atado en una colita. Ese les decía a los otros ´dale, dale, dale´, como para darles ánimo".
Medina dijo a los suyos que llegó a acogotar a uno, pero que los otros le pegaron tanto que tuvo que largarlo. Y les aseguró que, como no tenía dónde protegerse, apoyó su espalda en el auto y levantó los puños a la altura de su cara con los codos bajos, sobre el abdomen, como para tapar los golpes.

El pata Dice que el
golpe que recorre
su cara fue una
patada “bien puesta”

Contra todos, Medina dixit
“Estoy pidiendo la liberación del movimiento obrero argentino. Muchos se confunden y se piensan que estoy en contra de Moyano, pero yo enfrento a todos. Hice una denuncia federal para la derogación del Estatuto de la CGT, pero no prospera. Quiero que los trabajadores elijan a sus representantes como eligen presidente, senadores o diputados. El estatuto tuvo 20.000 reformas, pero ninguna a favor de los trabajadores”.

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14 mayo, 2008

Paliza al Pata Medina


Foto: Alberto Direnzo
Texto: Ezequiel Franco
Informe: Miguel Graziano
A cara descubierta y sin decir palabra, tres hombres atacaron anoche al líder de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) platense, Juan Pablo "Pata" Medina, luego de interceptarlo en su Peugeot 407, camino a Punta Lara.
El sindicalista fue encerrado por una Peugeot Partner blanca minutos después de las 20 en diagonal 74, a la altura de la Siderar.
El gremialista confirmó a Diagonales que fue abordado por los tres sujetos que le tiraron la camioneta encima. "Apenas paré para ver qué pasaba, empezaron a pegarme brutalmente", afirmó Medina, que acababa de bajar de la autopista, rumbo a Ensenada.
Los tres ocupantes de la camioneta, que lograron derribar al macizo sindicalista, aprovecharon su soledad (generalmente circula con uno de sus secretarios) y la geografía del despoblado camino a Punta Lara.
"Fueron cuatro o cinco minutos de golpiza y se fueron. Me dejaron grogui y, como pude, me volví a subir al auto", dijo el Pata.
Dolorido y con un corte en la cabeza, el Pata subió a su 407 y se dirigió a la comisaría de Punta Lara para radicar la denuncia. Cerca de las 22, concurrió a ese lugar una ambulancia del hospital Cestino, de Ensenada, para atender al herido sindicalista.
El silencio de los agresores, que no dejaron rastros ni evidenciaron los motivos de la golpiza, es uno de los interrogantes del ataque. "Por la forma de tirar patadas y trompadas, creo que eran profesionales. Además, no me robaron nada. Sólo uno decía, 'dale, dale, dale', para que los demás me siguieran pegando", aclaró Medina.
"No sé de dónde viene esto, ni qué es lo que pasa. Lo que puedo decir ahora es que cada patada que me pegaba me movía y eso que peso 122 kilos", abundó.
Medina, líder indiscutido de los albañiles platenses, es un personaje polémico que hasta se animó a enfrentar a los "pesados" hombres del sindicato de Camioneros que conduce Hugo Moyano. Además, en su currículum figuran decenas de peleas y causas penales en la que se lo investigan. Los autores de su ataque, podrían provenir de diversos sectores.

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12 mayo, 2008

El Policía que quiere ser el Luis Palau platense



Fue músico de la banda soporte de Vox Dei hasta que la paternidad lo obligó a salir a buscar trabajo. Ingresó a Sevel y ganó mucho dinero, pero se “descarrió” y puso en riesgo a su familia. Cuando empezó a ir a la Iglesia perdió a su hijo mayor, de 7 años, en un accidente. Se quedó en la calle en el ´82 y se metió en la Policía. Es el Pastor evangélico más conocido de La Plata.

Foto: Alejandro Vivanco
Personajes/ Raúl Reyes
El Policía que quiere ser el Luis Palau platense
Empezó en la habitación de una pensión y hoy predica para más de mil personas

Se odiaban los Rodríguez y los Reyes. Aunque vivían en Bernal, se odiaban desde antes, desde mucho antes de que las promesas de una vida peronista los llevara al Gran Buenos Aires, desde que trabajaban en el campo, allá en el Chaco. Y claro, el encono era tan antiguo que Beatriz Rodríguez y Raúl Reyes no sabía nada. Y cuando él tenía 15 y ella despuntaba a los 14, ya andaban noviando. Y se escandalizaban las familias. "No dejaban que nos veamos, pero nos escapamos. A los dos días nos agarró la policía. El comisario nos sentó en su oficina y nos dijo: acá hay dos puertas. Del otro lado de esa puerta está la familia de ella, que la quiere internar en un colegio. Del otro lado de aquella otra puerta está la calle. Ustedes elijen. Ahora bien -le dijo el comisario a Reyes-, si te asumís como hombre me decís la fecha de casamiento y no hay ni fuga ni internado en un colegio. Si no, te vas, pero te busco y te doy una paliza". Beatriz y Raúl se casaron en marzo, cuando ella apenas tenía 17 y él sólo 18.
Raúl Reyes es hoy teniente de la Policía y el pastor evangélico pentecostal más conocido de La Plata. Y Beatriz, la pastora Betty. Ambos predican los domingos en el Club Circunvalación, en 7 entre 77 y 78, para más de mil personas. Comenzaron en la habitación de una pensión en el centro y aspiran a llenar el Estadio Ciudad. "En mi oficina tengo fotos desde que comenzaron a construirlo. Nuestro sueño es que vaya más gente a la Iglesia que a la cancha. Además, Los Piojos pueden llenar el Estadio, Floricienta puede llenar el Estadio. ¿Por qué no nosotros?", se preguntó el Pastor.
Recién casados, Betty era la que paraba la olla. Ella trabajaba en un jardín de infantes para que él pudiera ser músico, tocaba por la Coca y el sandwich en una banda que teloneaba a Vox Dei, el grupo de rock que en 1971 grabó el mítico disco La Biblia. Por aquellos años, Betty guardaba la comida que sobraba en el jardín de infantes y la llevaba a su casa, en el fondo del terreno de la casa de sus suegros. Raúl, guardaba todo lo que ganaba para comprar equipos de música Robertone.
El primer hijo llegó un año después del casamiento, en 1971. Javier fue prematuro y era muy chiquito. Una noche, Raúl volvió a su casa y se encontró a su mujer con el bebé en brazos, dentro de una cajita de cartón rellena con algodón, para que no tuviera frío. "Ahí empecé a buscar trabajo. Asumí que era padre", recuerda el Pastor.

TRABAJO. El primer trabajo fue de pulidor de bombillas, pero apenas duró una semana. Se asomaba una decepción, pero el peronismo que había traído a sus padres desde el Chaco en la década del ´40 había vuelto al poder. Héctor Cámpora había asumido como presidente y las producción industrial nacional estaba a full. La fábrica que Sevel tenía en el kilómetro 37,5 de la ruta 2 debía comenzar a construir autos para Cuba. Muchos obreros pasaban la noche frente a la empresa con su planilla en busca de un trabajo. Raúl, que ni siquiera sabía cómo tenía que hacer para conseguir un puesto, no había pasado a retirar la suya, pero fue con convicción. "Le dije al de seguridad que era casado y tenía un hijo. Me vio chiquito y se hizo el distraído para que yo pudiera pasar sin planilla", cuenta Reyes.
Dentro de la empresa lo esperaba uno de los jefes de personal, de apellido Iglesias.
- ¿Sabés hacer algo?, le preguntó el hombre.
- La verdad es que no se hacer nada-, reconoció Reyes.
- Eso es lo que estamos buscando. Gente que no sepa hacer nada. Porque los vamos a formar nosotros-, lo sorprendió Iglesias.
Barrió el piso de Sevel los primeros 4 ó 5 meses, pero luego sopleteó motores y estudió graboverificación. Accedió entonces a la formación que le había prometido aquel jefe de personal que nunca más volvió a ver. Al tiempo, ganaba 4 ó 5 veces más que cualquier obrero.
En Sevel accedió a un plan de vivienda para tener la casa propia. Y el matrimonio pudo mudarse a uno de los departamentos de las torres de Villa Elisa, frente a la Estación de Trenes. En esos años, nació Nicolás. Y la pareja pasó por su peor momento.
El dinero que Reyes ganaba en el trabajo le permitía mantener a la familia con holgura y le dejaba tiempo para estudiar programación de computadoras. Sin embargo, el turno tarde era la perdición. “Terminábamos el trabajo rápido, quedábamos libres y salíamos. Se ganaba mucho y era un grupo de jugadores y cabareteros”, confiesa el Pastor. “Veía que perdía mi hogar, pero yo pensaba: no le falta nada, con lo que me sobra hago lo que quiero. Me bandié. Descarrilé. Ahora sé que no es así”, explica.

DIOS. Fue durante aquellos años que la pareja decidió buscar una contención y llegó a una pequeña Iglesia de Villa Elisa, en 12 entre 44 y 45. Y aunque comenzaba a vivir una nueva etapa, aún debía sobreponerse a la peor tragedia: la muerte de un hijo. Fue en 1979. Javier, que tenía 7 años, jugaba a la pelota en un campito que había en las torres. La pelota se fue debajo del micro que iba a Punta Lara y él nene la fue a buscar. “Ahí me decidí a vivir para Dios. Porque lo que me había pasado era para quitarse la vida y me quedaban dos caminos: renegar de Dios o aferrarme a Dios”, destaca Reyes. Betty estaba deprimida. En 1980, decidieron dejar las Torres y nació Ezequiel. A su cuidado se abocaron, mientras se acercaban más a la Iglesia.
Unos años después, los Reyes comenzaron a cuidar la iglesia y a ayudar en su funcionamiento. Una vez por semana, el misionero norteamericano Kit Benson viajaba desde Lomas de Zamora a predicar en Villa Elisa. La pareja lo recibía un día antes, en su casa, donde el pastor aprovechaba para darles un seminario. “Tenía un gran conocimiento de la palabra”, recuerdan Reyes y Rodríguez.

POLICIA. En 1982 Sevel cerró la fábrica y Reyes se decidió a entrar a la policía, para lo que usó sus conocimientos de computación. “Las empresas de Buenos Aires nos duplicaban el sueldo, pero yo no quería viajar. Trabajé en la Vucetich, el Ministerio de Seguridad y en Toxicología, hasta que (León) Arslanián nos mandó a la calle y me tocó la comisaría de Villa Elisa. Yo no entendía nada. No había papeles ni computadoras, pero creamos Relación con la Comunidad, nos empezamos a encontrar con las entidades de bien público y hasta hicimos una obra de teatro mostrar a los jubilados cómo eran los robos. Después fui al Destacamento del Barrio Aeropuerto, donde ahora soy encargado de Judiciales”.
El Reyes policía se convirtió en Pastor cuando aún no había “pastores nacionales”, en medio de un “avivamiento” que comenzó a producirse en La Plata con la presencia del Pastor evangélico Carlos Anacondia, un empresario quilmeño, dueño de una bulonera, que viajaba con una gran carpa. “Durante sus campañas la gente se caía 10 cuadras a la redonda”, explica el Pastor. Y agrega que, “en dos meses, 62.000 personas se entregaron al Señor”.
La pequeña iglesia de Villa Elisa comenzó a recibir a 200 personas por reunión. Y los Reyes consiguieron construir su propio edificio, pero entonces mandaron a un “paracaidista” a que ocupara el lugar que ellos se habían ganado. Los mandaron a La Plata y alquilaron una pensión en 54 entre 2 y 3, donde comenzaron a predicar en una pequeña habitación.
Lejos están hoy de aquellos pequeños encuentros de cuatro o cinco personas que los escuchaban predicar. Las reuniones pasaron por 11 entre 40 y 41, el Club Sporting y un galpón de diagonal 74 entre 115 y 116. Y se hicieron hasta hace poco en el edificio que la Iglesia compró en 42 entre 1 y 2, y que ahora están ampliando, aunque tal vez con obras y todo quede chico. Las nuevas reuniones se hacen en el club Circunvalación, para más de mil personas.

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Protestante

Raúl Reyes es un pastor evangélico de la Iglesia Pentecostal, una iglesia identificada con el protestantismo.
En sus 30 años en la Iglesia, Reyes escribió un libro: "Pídele una herramienta al carpintero" y llegó a predicar para miles de personas que concurren a las reuniones que organiza cada domingo.
Aunque tal vez el referente pentecostal más importante de La Plata sea el Pastor Alberto Scataglini, el sistema de trabajo con el que predica Reyes fue tomado del colombiano César Castellanos y se llama G12, porque el pastor se reúne sólo con 12 personas. En Bogotá, la capital colombiana, Castellanos llega a hacer siete reuniones en el Camping, el enorme estadio de fútbol de Millonarios.


- ¿Qué dice cuando le preguntan a qué se dedica?
- Que soy Pastor.
- ¿Y qué clase de Pastor es?
- Mi llamado es a levantar a la gente, es un llamado que activa la fe. A nuestra Iglesia viene gente humilde que hoy tiene mucho dinero. Soy un motivador. Cuando empecé con esto me pregunté qué tenía que hacer. Y me dije que hay que liberar a la gente de la esclavitud. A nosotros nos dieron el evangelio del sometimiento, no el de liberación. Aquí la gente tiene que ser fortalecida con un fuerte fundamento de la Palabra.
- Una apertura incluso de la propia Iglesia Evangélica.
- A la gente pobre se le enseñaba que no estudie, se los aislaba de la realidad. Pero cuando empezamos a predicar nosotros los hicimos estudiar. Y la mitad de nuestros ingresos son para becas. Se levanta una nueva generación en la ciudad.
- Se ve que las Iglesias arman como una gran red de contención social.
- Claro. Nosotros trabajamos con células. La Iglesia es callejera. Tiene que estar en la calle. Formamos grupos pequeños que están en toda la ciudad. En total tenemos 150 células de entre 6 y 10 personas. Preparamos a líderes.
- ¿Y a la Iglesia cuándo van?
- Sólo nos reunimos los domingos a celebrar, a una fiesta.
- Entonces, en la semana trabajan las células.
- Tomamos el modelo de Jesús: yo me reúno con 12 (llamado equipo de líderes) y ellos con otros 12 y así. Se llama G12, por Grupo de 12, porque Jesús se ocupó de 12, no de multitudes. Las multitudes vienen solas.
- Hay un tema aparte con el diezmo. Y muchas sospechas de que le sacan la plata a la gente.
- No somos la Iglesia Católica, que recibe dinero del Estado. Nosotros sostenemos nuestra fé. Estamos comprometidos a dar el 10 por ciento de nuestro sueldo para hacerlo. En nuestra Iglesia, somos unas 32 personas las que diezman. El resto ofrenda.

Palabra
La palabra evangelista viene del koiné (una variante de la lengua griega) y significa dador de buenas noticias.

La Iglesia Evangélica Pentecostal
La Iglesia Evangélica Pentecostal toma su nombre de un evento narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, ocurrido el día de la fiesta judía de Pentecostés.
Aquel día, según el texto, el Espíritu Santo bajó a los apóstoles reunidos en el cenáculo y les transmitió un profundo deseo de alabar a Dios, poderes sobrenaturales tales como dones de hacer milagros, palabra de sabiduría, palabra de ciencia, don de fe, don de sanidades, don de profecía, don de discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas e interpretación de lenguas; además de la fortaleza necesaria para predicar el Evangelio a través de una evidencia inicial llamada "don de lenguas".
El movimiento Pentecostal se inició a principios del siglo pasado en los Estados Unidosy pronto comenzó a expandirse por todo el mundo dentro de las más diversas iglesias y denominaciones cristianas tradicionales, estableciendo también nuevas congregaciones y nuevas doctrinas.
Según el pastor platense Raúl Reyes, hay dos tipos de predicadores: "el evangelista es el que atrae, tiene dones especiales. Y el pastor es el que cuida. El que forma a la gente".
Las Iglesias Evangélicas son diversas congregaciones cristianas, además de pentecostales, pueden ser Bautistas, Hermanos Libres y Asambleas de Dios.

Maestro
Además de pertenecer a la misma iglesia, Raúl Reyes y Luis Palau tiene un maestro en común: el misionero norteamericano Kit Benson los conoció a ambos y ambos tuvieron un encuentro con la iglesia a partir de su palabra. Palau conoció a Benson en Córdoba, antes de mudarse a los Estados Unidos. Y Reyes lo conoció en Villa Elisa, donde el misionero predicaba cada domingo.
"Palau es palabras mayores, es muy buen predicador", dice Reyes. Y agrega: "Es un hombre íntegro. Y ojo, que no viene a sacarnos nada a los pastores. Es humilde. Vive bien, pero en una casa muy sencilla. Y es un hombre muy famoso”.

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11 mayo, 2008

Chaitén for export

Mercado libre: Chaitén for export
Evacuaron a un pueblo, se suspendieron las clases en ciudades de Chile y Argentina, miles de ovejas entraron en riesgo porque las cenizas taparon los campos donde pastorean y se suspendieron los vuelos desde EE.UU. Todo esto se informó desde la erupción del volcán Chaitén. Y sin embargo, todavía hay noticias sorprendentes en torno al suceso. La última, la aportó una oferta publicada en Mercado Libre: "Ceniza del volcán Chaitén 100 por ciento pura".

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Retiro terminal

Domingo 1 de la madrugada. Retiro terminal. Laura y yo corremos para llegar a tomar el micro que sale, al menos en teoría, cada una hora, en punto. Primero, intentamos tomar el Plaza, pero fracasamos. Tres chicos llegan con la misma intención y comen panchos en el puesto frente a la boletería, que está cerrada.
- ¿Sabés si sale el micro?
- Dicen que a la una.
El tipo atiende el puesto frente a la parada y pasa toda la noche ahí, pero se hace el distraído. Dice que no puede decir con certeza a qué hora sale el Plaza, pero tiene boletos para el Costera. Dos le compramos nosotros. Y los chicos otros tres. Pagamos 7 pesos por cada uno, aunque en el impreso dice $ 5,25.
- Lo que pasa -explica el puestero-, es que yo los revendo.
Todavía faltan 10 minutos para la una y Laura y yo decidimos ir a la estación, para garantizarnos un asiento. Llegamos con el tiempo justo y nos enteramos que la boletería del primer piso está abierta. Nuestra alternativa hubiera sido pagar con monedas los $ 10,50 que cuestan los dos pasajes a La Plata. Retiro terminal.
Nosotros ya optamos por la reventa. Y es que recordarmos que, una vez, hace un tiempo, después de cenar en la casa de un amigo, salimos con nuestros boletos del Plaza y esperamos durante más de una hora a que pasara alguno. Lima e Independencia. Dejamos pasar un Costera con la esperanza de que el Plaza viniera detrás, pero pasaron otros 50 minutos y ningún micro. Tuvimos que salir a buscar monedas. Y nos subimos al Costera.
Ahora, llegamos en punto y logramos tener un asiento, pero los tres chicos del puesto de pancho ya no tendrán lugar para sentarse. Y tampoco los dos que habían ido al recital de Ricardo Iorio y subieron en la siguiente parada con sus remeras de heavy metal. Ni los chicos que viajaban a La Plata para ir a bailar y esperaron el micro un poco más adelante.
Antes de llegar a Constitución, los pasajeros iban como sardinas enlatadas. Normal, dicen.

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30 abril, 2008

¿Preso por error o libre por error?


Foto: Alberto Direnzo
Preso por error: vecinos no lo quieren
Formenti reitera que es inocente, pero sus vecinas quieren que se vaya del barrio
* Fue sospechoso de violar y matar a su hija, pero la Justicia lo liberó de culpa y cargo



- Disculpe señora. Estoy buscando la casa de Formenti.
- Formenti. No lo conozco.
- Carlos Formenti. Un muchacho que estuvo preso.
- ¿Qué?
- Decían que había violado a la hija, que la había matado, pero los exámenes de ADN dieron que él no fue.
- ¿Lo largaron?
- Si. Anoche. ¿Sabe dónde vive?
- Qué hijo de puta. Cómo que lo soltaron. Cómo se nota que al juez no le violaron los hijos.
- No sé señora. Dicen que él no fue. ¿Usted sabe dónde vive?
- Si claro, es acá al lado. En la casa con la puerta de chapa.

La casa de Carlos Formenti queda en 522 entre 168 y 168 bis, tiene una puerta de chapa de color bordó antioxido. No tiene cerradura, pero una cadena la ata a la pared. Está cerrada y tiene un candado por dentro. Los agujeros en donde debía ir el picaporte y el mirador permiten ver a un nene rubio que va y viene y habla con alguien que no deja verse.
- No hay nadie,- dice un vecino- Yo vi que se fueron hace un rato…
- ¿Está seguro? Mire que hay alguien adentro.
- Vinieron los tíos en un auto y se fueron.
- Pero parece que hay alguien en la casa.
- Me parece que no. Se fueron todos, dice el hombre.
En ese momento, alguien comenzó a sacar la cadena de la puerta.
- ¿Carlos Formenti?
- Si.
- Soy del diario Diagonales. ¿Podemos hacer una entrevista?
- ¿Y no me va a perjudicar?
- No sé. No creo.
- ¿Y me van a sacar fotos?
- Y… Si no le molesta.
- No. Está bien. Pasen.
La puerta de calle da a un patio y el patio a una habitación con dos camas. Una de una plaza y otra de dos. Las paredes son de ladrillo común, sin revocar. Hay un viejo lavarropa de paleta y un televisor encendido. En algún lugar debe haber un anafe, porque el lugar está impregnado de olor a comida, como si una sopa de gallina o un caldo de carne se hubieran evaporado en la habitación. Están Formenti, su mujer Liliana de los Angeles Rodríguez con un bebé en brazos y está Ariel, de cuatro años. El bebé se llama Alexis Román y tiene un año y 8 meses. “Es un bebé tumbero”, dice Formenti. Es un bebé concebido en una visita higiénica en la Unidad Penitenciaria Nº 1, de Lisandro Olmos.
Afuera, las vecinas comenzaron a corretear de una casa a la otra. Y con ellas la noticia de que “el violador está suelto otra vez”. Qué “está en la casa”, que “la justicia no existe”, que “los del diario vinieron a protegerlo”, que “le están haciendo una entrevista”.
Dice Formenti lo mismo que le dijo a la Policía cuando fue detenido. Habla de pie. Con las manos a la espalda o las manos al frente, bien a la vista, con la espalda derecha. “Si señor”, dice. Y un par de veces se le escapa: “no sé doctor”. Formenti repite que había ido a la plaza con su mujer e hijos, que volvían a su casa de 34 entre 138 y 138 bis cuando la nena se descompuso. Que le dio aire boca a boca, que le hizo masajes en el pecho y que gracias a eso la nena llegó con vida al hospital Italiano, aunque allí murió unas dos horas después de haber ingresado. Tal cual declaró en sede policial.
Luego de cuatro años, 8 meses y dos días preso, Formenti volvió a su casa con su mujer y sus hijos. Salió en libertad el 28 de abril, el regalo más lindo de cumpleaños que haya tenido, dice, pues había cumplido los 35 años dos días antes, el 26 de abril.
Nació en Azul, donde su papá fue penitenciario y empleado municipal. De su familia, la primera en vivir en La Plata fue su hermana mayor. Luego vino su madre con sus hermanos menores. Y a él no le quedó otra que seguirlos. Aquí conoció a María de los Angeles, que era joven y ya tenía una hija. “Hace 14 años que estamos juntos”, contó Formenti.
- Y qué fue lo que le pasó a su hija
- No sé. Dicen que encontraron dos o tres patrones de ADN.
- Usted dice que pudo haber sido violada por varios hombres?
- No sé. También se puede investigar qué pasó en el hospital. Estamos esperando que se haga justicia.
- ¿Tiene miedo por como pueda reaccionar el barrio?
- Recién llego y apenas salgo. Pero no tengo miedo. Pienso que si no me pasó nada adentro es porque Dios sabe que soy inocente y me cuidó. También me va a cuidar acá afuera.
- ¿No le pasó nada en la cárcel? Dicen que las personas acusadas de violación la pasan muy mal.
- A mi no me pasó nada. Sólo alguna violencia verbal. Estuve en un pabellón evangélico.
Afuera, las vecinas estaban alteradas por la presencia de Formenti en el barrio. “Toleramos que viniera la mujer, que fue cómplice de lo que ocurrió, pero de ninguna manera vamos a permitir que él viva en este barrio”, aseguró un grupo de mujeres a Diagonales. “Si se queda le vamos a prender fuego la casa”, advirtieron.

RECUADRO: Una causa en foja cero
Destacado: EL ADN ANALIZADO POR LA JUSTICIA NO ALCANZÓ PARA ESTABLECER LAZOS
Por Martín Soler
Carlos Formenti estuvo preso por la violación y muerte de su hija Milagros, de 5 años, que, según los estudios de ADN, no cometió.
La perito Ana María Lojo concluyó que los restos de semen extraidos del cuerpo de la nena no se corresponden con las del imputado". Y el lunes, durante los alegatos, el fiscal Rubén Sarlo desistió de la acusación. La defensora oficial del imputado, Verónica Garganta, no necesitó alegar. Los jueces Patricia de la Serna, Samuel Saraví Paz y Guillermo Labombarda absolvieron a Formenti del delito por el que estuvo preso.
Tras cumplir con los trámites de rigor y declarar bajo caución juratoria, Formenti recuperó la libertad. Se fue caminando con su familia a su nuevo hogar.
La causa sigue abierta. Los instructores deberán darle un nuevo rumbo a la investigación que, se presume, hará foco en el entorno familiar que tenía la víctima en agosto de 2003, cuando se produjo el aberrante ataque sexual. Todo vuelve a foja cero.

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27 abril, 2008

Violencia derecha


Foto: Alejandro Vivianco

* Fernando pudo correr y escapar de los hacendados bolivianos, que secuestraron y torturaron a sus compañeros.
* La cineasta local Tanimbú Estremadoiro fue capturada. La joven, de 24 años y con una hija de 4, fue estaqueada, golpeada y sufrió abuso sexual.
* El abogado guaraní Ramiro Valle fue el más lastimado. Lo golpearon con cinturones en la espalda durante más de tres horas.
* Los agresores querían información sobre el trabajo del Gobierno boliviano.

“Nací en el 77 y no sé lo que fue la dictadura. Pero durante los últimos días que pasé en Bolivia sentí lo que era vivir en una dictadura. Con el miedo de que en cualquier momento te vayan a buscar”. Fernando Cola es realizador audiovisual, egresado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Su primer trabajo fue “Malvinas, la lucha continúa”. Y aunque es platense y forma parte de la productora local Conejo Producciones, se gana la vida con trabajos free lance. Los últimos fueron en Bolivia, donde filmó un documental sobre la reforma constitucional y la visita del Relator de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en 2007. Este año, volvió para documentar en imágenes la reforma agraria que impulsa el gobierno de Evo Morales y registrar la historia de las comunidades guaraníes cautivas, esclavas, que viven bajo el poder de terratenientes. Recorría el país con funcionarios nacionales cuando fueron emboscados en un pequeño pueblo. Los atacaron a pedradas. A muchos de ellos los secuestraron y torturaron. Fernando pudo escapar y sobrevivir escondido en la casa de una vecina, una radio y el cuartel del ejército, que tuvo que sacarlo del poblado disfrazado de militar, por un camino alternativo, de subidas, bajadas, curvas y contracurvas.
De vuelta en La Plata, Fernando accedió contar su historia a Diagonales, en su departamento de 8 y 58, después de haber dormido bien por primera vez desde aquel domingo 13 de abril que empezó como una jornada cualquiera de trabajo y terminó con su fuga de una turba que quería lincharlo. Y con su desaparición recorriendo los noticieros de todo el mundo durante tres días. “Ví las noticias y me quería morir porque no podía avisarle a mi familia que corría riesgos, pero estaba bien”, cuenta el joven, frente a su papá.
Dos Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s) bolivianas contrataron a Fernando para que registrara el trabajo oficial. El Centro de Estudios Jurídicos de Investigación Social (CEJIS) y el Grupo Internacional de Trabajo sobre Pueblos Indígenas (IGWIA por sus siglas en inglés) ponían la logística para los traslados y las estadías y pagaban el trabajo. Fernando tenía que recorrer el Chaco boliviano, al sur del país, y el departamento de Pando, al norte; donde nunca llegó.
Durante su estadía en Bolivia, trabajó con Tanumbú Estremadoiro, una joven cineasta local a cargo del guión del documental y con quien se subió a la cabina del Movil 1 de la expedición del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y el Viceministerio de tierras que el domingo 13 de abril salió de Camiri para recorrer 30 kilómetros hasta la zona de Itacuatía, en el Alto Parapetí, para encontrarse con la comunidad guaraní del lugar. Debían cruzar Cuevo, un pueblo de 3.000 habitantes ubicado en Santa Cruz de la Sierra, al que lograron entrar y del que no salieron ni sanos ni salvos.
Los funcionarios bolivianos se trasladaban con un grupo de guaraníes que sumaban una comitiva de unas 100 personas. A las 19, salieron en 9 vehículos: dos camiones, un micro y seis camionetas. “Yo iba con Tanumbú y Ramiro Valle (abogado de la Asamblea del Pueblo Guaraní) en la cabina del primer camión. Y cuando llegamos a Cuevo nos encontramos con que el camino estaba bloqueado, que es como le dicen allá a los piquetes. Como estábamos en un camión, bajaron los guaraníes que había en la cabina y corrieron las piedras. Los manifestantes (hacendados o campesinos que se niegan a que midan sus terrenos) no dijeron nada. Pero cuando pasamos tiraron un tres tiros, como para avisar que habíamos caído en la emboscada”, relató Fernando, ahora enterado de algunos detalles que en su momento le parecieron intrascendentes.
Mientras que en la ruta la caravana transitó unida, en el pueblo se separó un poco. “Había mucho movimiento, gente que se cruzaba, autos, camionetas. Cuando llegamos a la otra punta del pueblo, para salir, nos encontramos que también estaba bloqueado. Habíamos caído en una emboscada. De repente, apareció un tipo y rompió el parabrisas con una piedra enorme. Y después rompió el vidrio del lado del acompañante, donde iba yo, filmando”, agregó el joven platense.
En ese momento, la caravana toda era atacada por los hacendados. Llovían piedras y palos sobre los funcionarios y los guaraníes que los acompañaban. Fernando comenzó a correr en dirección al centro del pueblo. Sentía los piedrazos y escuchaba que la gente gritaba que lo agarraran. Corrió tanto que cuando se dio vuelta, descubrió que sólo tenía un perseguidor. Y al tiempo se dio cuenta que el hombre se había dado por vencido. Estaba sólo en medio de una calle de tierra de un pueblo en el que nunca antes había estado. Perseguido.
“De repente vi a una señora con sus hijos en la puerta de su casa y me metí al patio. Me escondí en el rincón más oscuro, bajo un árbol”, recordó Fernando. “La mujer me preguntó qué me pasaba y yo le digo que estaba filmando y me querían linchar. Pero ella me dijo que su marido estaba durmiendo la siesta y se iba a levantar en cualquier momento, que no me podía quedar ahí porque el hombre era bravo. Que le iba a preguntar a la vecina de enfrente. Se hacía de noche y la calle estaba apenas iluminada. Sentí que eso me beneficiaba. Al rato, la señora de la casa de enfrente me vino a buscar”, agregó Fernando.
Y siguió: “A los 15 minutos me viene a buscar la señora de enfrente y cruzo la calle con ella y los nenitos, sus hijitos. Cuando llegamos a su casa me dijo que me quedara en el fondo, a 30 metros de la calle, escondido en un cañaveral, entre los arbustos. Estaba todo mojado y había empezado a llover. Yo estaba empapado”. Desde donde estaba, Fernando podía ver a la gente que buscaba a los de la comitiva. Que lo buscaban a él. Veía alguna corrida y escuchaba gritos. Y también cohetes, porque no hubo armas de fuego en el enfrentamiento.
“Ahí estuve desde las 19.25 hasta las 20.10 con terror a que la señora volviera con gente que me quisiera golpear. Anoche fue la primera vez que dormí bien desde entonces”, dijo Fernando, que confiaba, quería confiar, pero tenía miedo. “Nunca sabías si te iban a proteger o a buscar a los agresores. Esa señora me terminó dando agua y café. Y me dio una velita cuando me escondió dentro de su casa, en una habitación con piso de tierra en la que me quedé encerrado un rato, mirando mi reloj”, añadió.
Como a las 21 apareció en la casa un periodista a cargo de una radio local. “Juan Carlos me dijo que me quería ayudar, que quería sacarme con vida y que me podría ir del pueblo con los periodistas del diario El Deber, que estaba cubriendo los hechos. Se fue y volvió a las 23.30, para llevarme a la radio por las calles más oscuras. Ya no escuché gritos ni ruidos. Estaba todo calmo”, recordó. La tranquilidad que precede a la tormenta.
Fernando estaba vestido con una remera y con una campera que decía grande, en su espalda, Uruguay, tenía un bermudas y botitas All Star negras de tela. Tenía frío.
El cuarto donde funcionaba la radio era un lugar con dos camas y un televisor. Juan Carlos le regaló un vaquero y le dijo que lo esperara. Que volvería a las 2 ó 3 de la madrugada con los periodistas, para que pudiera escapar. Abrigado y más tranquilo, Fernando se quedó dormido mirando la tele. Y nadie fue a buscarlo.
Cuando se despertó volvió a asustarse, pero el hombre lo tranquilizó. "Él iba y venía con los audios de las entrevistas que iba haciendo. Ahí escuché una nota que le hizo a Tanumbú y escuché que estaba bien. El hombre me dijo que le avisó que yo estaba bien", agregó.
A las 13, el noticiero informó sobre lo ocurrido y puso su nombre en una lista de desaparecidos. "Me puse como loco porque estaba en peligro, pero estaba bien y no podía avisarle a mi familia", explicó Fernando.
Perdida la posibilidad de escapar con los periodistas de El Deber, al señor de la radio se le ocurrió que podría entregar a Fernando al ejército boliviano, para que estuviera en guarda junto a su compañera y Ramiro (el abogado guaraní). "Me pareció una buena idea", agregó el joven.
"Tres militares me vinieron a buscar en una camioneta blanca y me llevaron al cuartel. Ahí me encontré con mis compañeros. Y ahí estuvimos hasta el miércoles a las 16", contó. Y señaló que tuvo que disfrazarse de militar para poder salir de Cuovo en una camioneta. El coronel Mendizábal y el sargento Rojas iban adelante. Los tres rescatados, atrás. Y en la cabina tres soldados con las armas al piso, para que no se vean. Así viajó a Camiri. Y hoy puede asegurar: "después de esta experiencia estoy seguro que mi proyecto es en La Plata".

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Con la esencia cancionera intacta, Estelares maravilló el jueves a más de mil personas que llenaron el Teatro Coliseo Podestá en una noche perfecta. La ocasión sirvió para despedir en La Plata el último y consagratorio disco de la banda: Sistema nervioso central, en un marco inmejorable y con un show sin fisuras, que comenzó con "Eléctricos Duendes" y terminó con "Ardimos".
Inspirados por un marco inolvidable –tanto por la arquitectura del lugar como por el fervor de la gente–, Manuel Moretti, Víctor Bertamoni, Pablo Silvera y Carlos Sánchez + Federico Scofet, Eduardo Minervino y David Panizza dieron un show contundente a un público que cantó de principio a fin, pero que no olvidó que los verdaderos protagonistas eran los artistas.
Así, no voló una mosca cuando el cuarteto, sin sus acompañantes, se lanzó a tocar "Camas separadas", ese maravilloso tango homenaje. O cuando al regresar al escenario para los bises, Moretti estrenó el valsecito "Autobuses", que terminó con Minervino al piano: "Alguna vez / vos me viste caer / en tus manos / sin brillos ni luces. / Aquella vez / yo era un regio truhán, / me burlaba de todas tus cruces".
El grupo recorrió, de manera generosa, los discos Ardimos y Sistema..., mientras que brindó un homenaje a su primera manager, Ana Laura Mendy, con dos canciones del primer disco: "La remera" y "Suena el timbre".
Cada tema terminaba con una ovación que sorprendía y contagiaba a los músicos. En el set final, Estelares conmovió con las impecables versiones de "Aire", "Un día perfecto" y "Moneda corriente", aunque lo más impactante tal vez haya sido el encuentro con el público en "El corazón sobre todo".
Estelares llenó el Coliseo Podestá. Las entradas se agotaron 24 horas antes del concierto. Pero el show no fue muy distinto de aquellos que la banda daba hace algunos años en el Tinto bar: lo importante pasó arriba del escenario. Da para seguir ilusionándose.

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24 abril, 2008

Estelares


Estelares cierra la gira de su último disco y anticipa el próximo en el Podestá
La banda platense se presenta a las 20.30 para despedir Sistema nervioso central

Después de un año, siete meses y 19 días de haber visto la luz, Estelares despide hoy en La Plata su cuarto y consagratorio disco: Sistema nervioso central (SNC), en un concierto que dará en el Teatro Coliseo Podestá, a las 20.30. "La despedida llega en un momento justo, muy tranquilo, porque ya empezamos a componer las nuevas canciones y a ensayar como no lo hacíamos desde hace tiempo", dice Manuel Moretti, cantante de la banda. El grupo formado por los juninenses Moretti y Víctor Bertamoni, y los platenses Pablo Silvera y Carlos Sánchez dejará atrás el disco que lo sacó de las bateas de bandas de culto para pasar a sonar en todo el país, con un concierto de una hora y media. Tal vez, y sólo tal vez (como recalca Moretti), presenten un tema nuevo: un valsecito llamado "Autobuses".
El grupo ya comenzó a preparar nuevo material, que podrá estar disponible en octubre, si armonizan los tiempos de músicos, productores y discográfica. Marzo es la segunda opción. "Son los tiempos con los que se trabajan hoy los discos. Hace mucho, cuando se grababa en vinilo, la temporada era de un año o de un año y un poquito. Ahora está arriba de año y medio. A veces dos, como nos pasaría a nosotros", explica Moretti. SNC, de todos modos, seguirá sonando. "Le queda un corte y un video más, que será dirigido por nosotros, los músicos. Creo que sonará unos cuatro o cinco meses más", dice el cantante.
Si con Extraño lugar y Amantes suicidas, sus dos primeros discos, Estelares había presentado una obra sentimental, con algunos valsecitos y hasta un tango hecho y derecho: “Camas separadas”; con Ardimos primero y con Sistema nervioso… después, tomaron un matiz más rockero. Lo que se viene, en tanto, parece que madura en una mezcla de estilos perfecta y armónica.
"En lo nuevo hay una lírica que tiene que ver con la evolución como compositor, una cosa más tanguera en algunas melodías y algunas líneas. Y también un par de canciones o ideas que son de vieja data y están empezando a sonar muy bien. Me gusta llevar la secuencia de banda de rock, que es lo que somos, a un sonido argentino", Moretti dixit.
HISTORIA. Moretti cuenta que "con Extraño lugar (1996) nos metimos por primera vez a hacer de todo. Teníamos todo en nuestras manos. Era pirotécnico y hippie, todo a la vez. Y a mi me encanta el sonido que logramos. Amantes suicidas es el que me cuesta un poco más, porque a pesar de que grabamos en Del Cielito, terminó sonando un poco a demo. Es el único que para mí merecía una mejor producción sonora y artística". Con Ardimos (2003), el grupo se encontró con Baleirón y Pop Art. En aquella época, Estelares se presentaba como una banda de "rock rural, rock urbano, postpunk, postango y postodo".
Recién entonces, con Andrés Calamaro invitado a cantar a dúo con Moretti en “Aire”, la banda empezó a sonar un poco más. Aunque la popularidad llegó con SNC.
Al entrar al estudio para darle forma a su cuarto disco, la banda soñaba con grabar un set en vivo, como antes, a lo beatle; pero no pudo ser, por lo que la premisa fue sacar un sonido que se asemejara al vivo y que permitiera disfrutar de la música igualmente verborrágica y apasionada. "El disco suena a tracción a sangre", festeja Moretti.
Y agradece: "Tanto Sistema nervioso como Ardimos le deben mucho a la sensibilidad de Baleirón y a nuestros tantos años de amor a las canciones".
Los cortes de difusión de Sistema... aún suenan en la radio y la televisión. El primero fue "Aire". Y le siguieron "Un día perfecto" y "Ella dijo".
"Antes de Ardimos decidí vivir de la música. Renuncié al trabajo y me mudé a Buenos Aires. Y cuando llegamos a Sistema Nervioso… estábamos contentos, era nuestro segundo disco trabajado. Nos habíamos encontrado con Juanchi (Baleirón) y Pop Art. Y el disco es el resultado de 10 años de ir aprendiendo cosas. Nos encontramos de una manera propicia la banda, los productores y la discográfica. Hoy es impresionante la cantidad de lugares en los que sonamos. Y también la gente que nos conoce. Tenemos las mejores devoluciones", dice Moretti.

FUTURO. Con el próximo disco, el grupo intentará que todo pase en el estudio: "Un poco más como se grababa en los ´70". En cuanto a las letras, tal vez SNC sea el disco con el que Estelares se despidió de La Plata, sus historias de boulevares congelados y catedrales brillantes, con un Moretti instalado en Buenos Aires; ahora en Palermo, antes en Abaso.
–En los primeros discos aparecía la Catedral o el 202. ¿Ahora que se mudó a Buenos Aires, aparecen otros lugares?
–No lo había pensado así, pero en el próximo disco sale la calle Anchorena. Como tengo la naturaleza de estar las 24 horas con la cabeza en Marte, los lugares geográficos son como un cable a tierra. Y si nombro algún lugar es porque me conmueve. Palermo Hollywood no me conmueve, pero sí me pasa con Gallo o Anchorena. Ahí vivía antes, en Gallo y Anchorena.
Estelares sumó al tecladista Eduardo Minervino y al guitarrista David Panizza. "Necesitaba –dice el cantante– a alguien que tocara la acústica o la eléctrica cuando yo no toco. Me libera a nivel musical. Canto de otra manera, aunque aún tengo la guitarra colgada". Ambos músicos estarán presentes para tocar en el Coliseo, al igual que Sebastián Scofet, quien se suma a la banda en cada concierto importante.
Mientras se prepara para entrar a los estudios "perfectamente denominado La Alegría de Vivir", según Moretti, la banda comienza a despedir SNC con un concierto de hora y media, en el inmejorable marco del Coliseo.

Lo mejor está por venir
Después de 10 años con Estelares, Sistema nervioso central (SNC) me dio todo lo que, como cualquier adolescente, buscaba cuando empuñé por primera vez un instrumento. Para la banda, lo realmente importante es que nos paró en otro lugar, el del profesionalismo, un lugar que visitábamos esporádicamente, conforme andaba nuestra carrera. Ahora, que estamos trabajando en canciones nuevas, y tenemos a Sistema nervioso... alejándose, veo la puerta de entrada al trabajo en serio y lo disfruto sabiendo lo que estos peldaños producen en la carrera de un artista, digo: salud Sistema..., lo mejor esta por venir.
Pablo Silvera. Bajista

Un disco con todas las letras
SNC es la evolución necesaria en la discografía estelar, un eslabón más de la cadena. Tiene canciones hermosas,fue un digno trabajo compositivo, conseguimos buen sonido de banda de rock and roll. Un disco en sociedad con Baleirón como productor, un aliado en la búsqueda de canciones, sonidos e inspiracion. Los invitados también sumaron en la parte afectiva o espiritual. Y luego de editado lo que sucedió fue muy gratificante: el derrame de Estelares en la gran oreja argentina. Eso nos llevó a tocar por todo el país y el extranjero. En definitiva Sistema nervioso central fue, es y será un disco con todas las letras. El mayor de mis respetos.
Víctor Bertamoni. Guitarrista

Fieles a nuestro discurso
SNC no sólo significó un hito a nivel musical y profesional en lo que historia de la banda respecta. Cada uno de nosotros creció con este disco y sus instancias, desde la génesis hasta las incontables presentaciones en vivo, las "estrellitas" de la crítica, la compensación económica, la fuerte presencia en los medios. Algo de lo que se aprende. Mas allá del afianzamiento en la ejecución instrumental y en las relaciones propias de la dedicación y las horas show/combi, se nos reveló el aparato gigantesco del "mercado" que poco tiene que ver con la música en sí. Hacer esta distinción nos obliga a no invertir energías en metas ajenas, a ser fieles con nuestro discurso musical. Gracias por eso.
Carlos Sánchez. Baterista

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23 abril, 2008

Amable

Salí de casa con Laura y apenas pisé la vereda miré a ver si venía el colectivo. El rojo y el azul pasan por la puerta de mi casa. Y el 307, a un par de cuadras. El rojo estaba cerca. A unos 50 metros. “Ahí viene. Mejor me voy en ese así no llego tan tarde”, le dije a Laura. Le di un beso y corrí hasta la esquina. Una señora que esperaba en la parada iba a retener a la máquina en caso de que llegara antes que yo. Se ve que corrí bastante rápido, porque llegué antes. La mujer subió al micro y yo recordé que no había
agarrado ninguna moneda. Por las dudas, revisé el bolsillo. Encontré dos monedas de 25 centavos.
Imposible pagar el viaje. El chofer se quedó mirando. “Subí”, me dijo. “No tengo monedas”, me lamenté. “Subí igual”, insistió.
Se ve que me vio salir de casa, saludar a Laura y correr a la parada. Y tuvo la poca de piedad que es necesaria para ser amable en algunas ocasiones.
Una vez arriba, me apoyé en la máquina y busqué en mi morral a ver si encontraba alguna moneda para pagar $ 1,50 –que me parece un robo para las 15 cuadras que hago en el colectivo-, pero no hacía falta. El tipo sabía que no tenía monedas. “Poné lo que tengas”, me dijo. Puse 25 centavos y la máquina me devolvió 15. 1 x $ 0,10 dice mi boleto. Ese que voy a guardar, para que me recuerde que, además de los otros, que abundan, también hay mucha buena gente, que tiene gestos amables.

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21 abril, 2008

sin humo

Un poco de aire para poder respirar
El jueves por la noche el humo ya se había instalado en la ciudad. Y el viernes parecía que iba a quedarse para siempre, cómo la niebla en Londres o el smog en el Distrito Federal. Pero no. La generosa llanura y el pulmón también conocido como Río de La Plata permitieron que el viento se llevara lo que los productores agropecuarios nos legaron. Y el domingo respiramos aliviados. Igual, cuidado: ¡Dicen que el humo volverá!

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20 abril, 2008

Humo


Foto: Esteban Martirena
El 13 de marzo, Marcelo Rodríguez pensaba ir a ver Estudiantes - River al Estadio Ciudad de La Plata. Pero había pasado una mala noche y la mañana estaba complicada. Respiraba con dificultad. Pensaba que tenía una crisis bronquial y se puso aerosol -Salbutral-, pero el malestar no se le pasaba. A media mañana decidió hacerse unas nebulizaciones, pero tampoco salía del cuadro. Terminó internado con respirador artificial. Y así pasó cuatro días. Hoy, sufre el humo y se protege con un barbijo.
Aquel día que Estudiantes y River empataron en cero, se enteró que sufría asma crónico. Y estuvo cerca de sufrir un paro cardíaco. "Tenía 135 pulsaciones. Y me dijeron que el riesgo de infarto era de 140. Me dieron 8 inyecciones, pero no me podía sacar y me mandaron a la Clínica Integral", contó a Diagonales.
Marcelo tuvo asma desde siempre, pero en lugar de ir al médico tomó la medicación que le recetaban a su papá. Jamás fue a ver a un especialista. "La cagada -reconoció- es que ahora es irreversible".
Ya el año pasado había tenido un aviso. Marcelo trabajaba en un depósito al aire libre y el asma lo molestaba: "tenía una bronquitis”.
Cómo la enfermedad lo obligaba a faltar al trabajo, fue a ver al médico clínico de la empresa para la que aún trabajaba (ahora en un depósito cubierto, aunque bastante húmedo). El médico le dijo que podía ser el asma, pero le recomendó un tratamiento por alergia. Ahora sabe que tendría que haber ido al neumonólogo, a un médico especializara en pulmones y respiración.
"Tenés problemas con la enfermedad si no la tratás", explicó Marcelo a Diagonales. Y agregó que el asma crónico no tiene solución. "Voy a estar medicado de por vida, no puedo hacer fuerza, no puedo pasar frío, no puedo aspirar polvillo, pero con el remedio puedo controlarlo", aseguró.
Mientras se recupera, toma una pastilla -Deltisona-, que podrá suspender en unos 20 días más, y aspira dos aerosoles -Salbutral y Seretide-. "Me dijeron que me iba a costar mucho recuperarme", aseguró.
El viernes, Marcelo tuvo que ir a la clínica a hacerse una espirometría para conocer su capacidad pulmonar. La ciudad estaba cubierta de humo. Salió a la calle con barbijo.
Cuando se encontró con su médica le preguntó si era lo correcto. "Me dijo que tenía que aplicarme los remedios, tal cual me los indicó. Si estoy muy ahogado, que corra al hospital y me haga poner oxígeno. Me dijo que use el barbijo", contó. La médica también le dijo que se quedara tranquilo, que el humo no es tóxico.

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17 abril, 2008

Urgente: REPRESION EN MAFISSA

Los trabajadores de Mafissa quieren que el Gobierno sea juez del conflicto laboral

Exigen que la empresa acate la conciliación obligatoria dictada por la cartera de Trabajo

Destacado: Para uno/ Mafissa es una empresa beneficiada por la ley de promoción industrial y goza de exenciones impositivas.


Los trabajadores de la empresa texil Mafissa volvieron a marchar ayer para reclamar al Gobierno de la provincia que exija el cumplimiento de la conciliación obligatoria decretada por el Ministerio de Trabajo bonaerense.
Se concentraron en plaza Italia y marcharon hasta 7 y 50, para exigir una reunión con el gobernador Daniel Scioli o su Ministro de jefatura y gabinete y gobierno, Alberto Pérez. No tuvieron suerte, aunque se fueron con la promesa de ser atendidos durante el transcurso de la semana que viene.
Desde enero, los empleados no cobran sus sueldos y la empresa presiona para reabrir sus puertas con 120 empleados de los 550 que tenía hasta el 26 de septiembre de 2007, cuando comenzó el conflicto.
Con la sola compañía de algunos partidos de izquierda y centros de estudiantes –entre ellos, el partido obrero y el centro de estudiantes de comunicación social-, y con la oposición de la oposición de la Asociación Obrera Textil (AOT), que marchó junto a la empresa, hace unos días, los trabajadores mantienen una lucha desigual. Pero no se dan por vencidos.

LA AUSENCIA. Fuentes del Ministerio de Trabajo confirmaron a Diagonales que la cartera dictó la conciliación obligatoria el 26 de marzo, y fijó para el 3 de abril una audiencia de conciliación que “no pudo realizarse por incomparecencia de la empleadora”.
Las mismas fuentes informaron que la “AOT y Mafissa presentaron en forma conjunta un cronograma de reactivación de la empresa”, en el que existía el compromiso de incorporar “en forma progresiva a los operarios de la planta”.
Antes, la propia AOT había presentado una revocación de mandato de la actual comisión interna de Mafissa, que lidera el conflicto en defensa de los puestos de trabajo.
Se suponía que el acta presentada por el gremio había surgido de una asamblea de trabajadores. Sin embargo, el acto fue impugnado por no contar el evento con la mitad más uno de los empleados de la fábrica, condición que se requiere para la revocación de mandato.
En cuanto a las condiciones para la reapertura de Mafissa, los trabajadores que mantienen la toma de la sede de 44 y 184 en Lisandro Olmos, aseguran que el trato del sindicato es inaceptable porque reconoce a la empresa una crisis que le es negada por los gobiernos provincial y nacional, acepta la suspensión de la mayoría de los empleados y compromete su continuidad. Temen, según reconocieron durante la marcha, que el acuerdo los coloque en una situación de vulnerabilidad a partir de la cual, en caso de ser despedidos, sólo les corresponda cobrar el 50% de indemnización.

HISTORIA. Según el delegado interno Hernán García, para poder echar masivamente a sus empleados, Mafissa debió abrir un concurso preventivo de crisis y presentar los balances que demostraran su delicada situación financiera. La famosa crisis que le permitiría tomar medidas de emergencia, aún en detrimento de los trabajadores.
Según los empleados, el dueño de la empresa, Jorge Emilio Curi, habría dicho entonces que las sociedades modernas no presentaban balances. Como el hombre se negó a mostrar sus números, ni la Provincia ni la Nación le dieron el preventivo de crisis.
Sin embargo, el 27 de noviembre comenzaron a llegar los telegramas de despidos y con ellos se inició el conflicto que aún continúa.
Mafissa dejó de funcionar durante le verano. “La empresa paró primero la producción de proceso continuo, en donde se mezclan los componentes donde se hacen los hilados, y que debe quedar limpia para poder ser reutilizada. La máquina se hubiera roto si su producción se hubiera interrumpido abruptamente, con el material adentro. La empresa la paró”, denunció el delegado Javier Catán. Unos días después, el 28 de enero, la empresa dejó de trabajar. Por eso los empleados dicen que se trata de un lockout patronal.
Catán aseguró: “Todas las suspensiones y despidos son ilegales. Necesitamos que el Estado Provincial medie en el conflicto y quede como juez”.

LA MARCHA. Ayer, mientras que un grupo de 25 trabajadores permaneció en la empresa, para sostener la toma en defensa de los puestos de trabajo, casi medio centenar se llegó a plaza Italia. A ellos se sumaron los estudiantes y los militantes de izquierda. El Partido Obrero incluso panfleteó un pequeño volante: “Defendamos a los luchadores de Mafissa de la patota, la policía y el Gobierno”, decía el título.
Aunque el evento estaba anunciado a las 10, apenas un pequeño se había arrimado a la plaza a esa hora. Alfredo era uno de ellos. En el portaequipaje de su bicicleta roja, había cargado algunos diarios. Para ganarse un mango, se los vende a los manifestantes, sus compañeros. Y no deja de estar presente en la manifestación.

NOTA AL PIE:
Desde las 17. Más de 300 policías rodean a los trabajadores que mantienen tomada la empresa Mafissa. Tiraron gases y balas de goma. Esta nota salió hoy en Diagonales.

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14 abril, 2008

Perón, el dictador


Imagen tomada de blog de contenidos: http://www.juanmansilla.blogspot.com/

Perón, el dictador
Un capítulo de los Simpson califica de dictador a Juan Domingo Perón. Y es posible que se le aplique la censura, de prosperar un pedido del diputado nacional Lorenzo Pepe.
El tema del programa no es ni el peronismo ni la Argentina, a la que ni siquiera se la menciona, sino las elecciones en los Estados Unidos y la permeabilidad con que la propaganda atraviesa la conciencia de los votantes, al punto en que podrían elegir como presidente a un niño bobo (¿George Bush?).
En nuestro país, debatiremos durante toda la semana una conversación en la cantina de Moe: "¿Todos aquí están tan cansados de esos políticos tanto como yo?", dispara Homero. "¿Quién quiere abolir la democracia para siempre? Vamos, levanten la mano", propone Moe. Y Carl opina: "Realmente me gustaría una dictadura militar como la de Juan Perón. Cuando él te desaparecía, tú te mantenías desaparecido". Para terminar de ubicar a los personajes en su mundo, tan particular y dislocado (y por eso mismo tan común y ajustado), la escena termina con un comentario de Lenny y lo que sabe sobre Perón: "Además, su esposa era Madonna", dice Lenny.
Polémicos, los personajes creados por Matt Groening abrirán un debate que se verá exacerbado por el rebrote ideológico que, a derecha e izquierda, pero superficial en la mayoría de los casos, surgió a partir del lockout del campo. Ojalá que alguna Lisa aparezca en escena para poner los puntos sobre las íes.

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Sobre las lecciones aprendidas

No da para bengalas. Debería haber quedado claro. Pero no. El sábado, "Se va el camello" tocaba en club El Fortín, que estaba a pleno, caliente, festivo. No le hacía falta nada. Y sin embargo, había tres pibes empeñados en arruinarlo todo. Trataban de prender una bengala. "No pasa nada, es de humo", argumentaban en el gimnasio cerrado, al lado del pogo. Pasó Cromañón. 194 chicos muertos. Alguien les robó la bengala y se las tiró lejos. (La gente anda con ganas de matarse, escribió Fernando Peña)

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13 abril, 2008

El semillero skater en la Torre I

No se pueden poner de acuerdo sobre cómo es que se hace El imposible. La tabla tiene que dar una vuelta completa, eso es seguro, pero hay quien dice que es un giro de 180 grados con la tabla paralela al suelo y quien contradice con algunas dudas y piruetas improbables. La discusión se da entre un pequeño grupo de chicos que van desde los 9 a los 14 años que aprenden a andar en skate en la Torre I, mientras esperan la llegada de “los grandes”.
Santiago Rezza tiene 9 años y llegó al centro con su papá, que pasea por plaza Moreno con su hermano menor mientras él aprende este deporte que parece tenerlo atrapado, junto a los otros chicos y con su amigo Lucas Chancel, de 11, pioneros de esto del skate en su barrio.
Santiago es el más chico y está movilizado: “Le escribimos una carta al intendente de Berisso para que nos construyan un park en la plaza que hay en manzana 7, a la vuelta de casa”, contó. Y avisan que él y Lucas fueron los primeros, pero cada vez hay más chicos con tablas en Berisso. “Se nos copian todos”.
Enzo Coscarella, de 10; Mauro Naum y Matías Chávez, de 13; Tomás Viñas y Boris Mezza, de 14; todos copan la parada en la esquina hasta las 17, cuando llegan los chicos de 16, 17 y 18 años. Más tarde, empiezan a llegar los más grandes, que apenas pasan los 20 años. Algunos, sin embargo, habrá aprovechado el feriado para ir a Buenos Aires, donde dicen que hay mejores lugares para andar en skate, como el Correo Central.
“Esto es un semillero”, dice Boris, que vive en el barrio Aeropuerto y estudia en el Normal 1, frente a Plaza Moreno. “A la mañana vengo a la escuela. Salgo al mediodía y me voy a mi casa a comer. A las 3, vuelvo a salir para acá y recién regreso a las 9 de la noche”, cuenta. A Boris, andar tantas horas con la tabla no le impide ser un buen estudiante: 8,96 fue el promedio con el que terminó Noveno, según dijo a Diagonales.
A medida que avanza la tarde comienzan a llegar al lugar los chicos más grandes. Iván Hermida, de 16, es de Gonnet y también practica en una estación de servicios abandonada de Belgrano entre 12 y 13. Como casi todos, intenta venir todos los días.
Los chicos sueñan con un park y organizan una asociación civil para impulsar el desarrollo del deporte, que es muy difícil de practicar porque los acusan de dañar los edificios públicos, algo improbable. En La Plata, por ejemplo, les está vedado el mejor lugar: el Teatro Argentino tiene barandas, escaleras y buen piso, pero la policía les saca las tablas si los descubre en esos espacios.

Tabla
Una armada puede costar unos $550. Las hay más caras, pero los chicos usan el boca en boca para la compraventa y se consiguen a $150.
Imprescindible
Se necesita calzado de suela ancha, acolchonado y con puntera de cuero. La suela se gasta por el contacto con la lija de la tabla, que da agarre.
Innecesario
Fuera de las zapatillas y las tablas, no hay nada que los skater necesiten. Pueden usar rodilleras o coderas, pero inocomodan algunos movimientos.
Posibles
Rodilleras y coderas están mal vistas en las calles, pero bien en los parks, porque se toma más altura y los golpes pueden llegar a ser muy fuertes.

Zapatillas
Además de la tabla, que se compra una vez y -si no se rompe, se pierde o es robada- dura varios años, lo más caro a la hora de practicar skate son las zapatillas. Y las hay de varias marcas.
Entra las preferidas, las nacionales son Kriol y cuestan unos 200 pesos.
Entre las importadas, las más económicas son Avio y salen alrededor de 300 pesos. Después están las Cyrca y las Element -lo mejor de lo mejor según los chicos de La Plata-, que cuestan unos 450 ó 500 pesos.
Son fundamentales las suelas, pues se gastan en el contacto con la lija.

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Gran hermano



Foto: Alejandro Vivanco

A las 9.30 ya nadie duerme en la casa de 46 entre 10 y 11, frente al Cinema Paradiso. “Centro de Estudiantes de Chacabuco”, dice la placa de la entrada a la casa, que no es la de Gran Hermano, aunque algo se le parece.
Cecilia fue la última en levantarse. Pero a las 10 ya estudia en la habitación del fondo, alguna vez cuarto de huéspedes, que hoy funciona como sala de estudios, de computación e Internet. También están Eliana y sus dos compañeras platenses en la Facultad de Ciencias Exactas: Sabrina y Susana. En el comedor, alguna vez patio interno, Natacha, el Cabe y Matías estudian cada cual lo suyo. Ella ingeniería civil, y ellos ingeniería mecánica y agrónoma. En el piso de arriba, Ariela y el Bacha leen en sus habitaciones, futuros ingenieros civiles. Y en el otro cuarto está Tomás, que estudia electromecánica. David se levantó a las 8 y se fue a trabajar. Es cadete en un correo privado. El resto de los habitantes, cursa.
Chacabuco es un típico pueblo del interior bonaerense que vive del campo. La ciudad es parecida a La Plata, pero más chica. Bastante más chica. Tiene poco menos de 60 mil habitantes y apenas una plaza. Y el centro es de dos cuadras, pero igual tiene similitudes con la capital provincial, dicen. Cierta arquitectura de principios de siglo XIX emparenta a casi todos los centros urbanos de la provincia. Las comisarías son iguales, las iglesias son parecidas, los bancos Provincia y Nación se imaginan clones. Podría decirse que los chicos que llegan a estudiar en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) se sienten como en casa. Además, con sólo salir a la calle ya se encuentran con mucha gente que, como ellos ahora, dejó su tierra natal en busca de una formación universitaria y nunca volvió.
El año pasado la casa fue habitada por unas 30 personas, muchas de ellas con un permiso provisorio. Y fue un caos. Permanentes violaciones al reglamento interno, sanciones y hasta una expulsión. La falta de respeto al horario de televisión (permitida de 12 a 14.30 y de 20 a 22), el volumen de la música, la limpieza en general y los platos sucios en particular, los golpes a las puertas encabezaron el ranking de los conflictos. Aunque también hubo casos de sexo en la habitación de huéspedes, que ahora se usa como sala de estudios. “Era un quilombo. Mucha gente es mucha discusión”, coinciden los estudiantes.
Este año, son 20 los que viven en el centro: 9 chicas y 11 chicos que se dividen en 8 habitaciones. Cuatro dormitorios de tres personas y cuatro de dos. Desde marzo, cuando les aumentaron, pagan 35 pesos mensuales de cuota, mientras que los socios protectores pagan 10 pesos. “Hasta 2006 pagábamos 15 pesos. Un regalo. No llegábamos ni a pagar la luz”, contó a Diagonales Cecilia Domínguez, actual presidenta del Centro.
Los chicos aprovechan, además, todos los beneficios que les da la UNLP. Usan los descuentos para el colectivo y, siempre que puedan, van al comedor, donde pueden almorzar por un peso.
- El problema es que no nos dan los horarios como para ir al comedor todos los días-, explicó Eliana.
- Algunas veces no llegamos a ir a buscar el ticket. Siempre hay que hacer cola y perdés mucho tiempo-, agregó Cecilia.
- ¿Qué comen si no van al comedor?
- Arroz, fideos; arroz, fideos; arroz, fideos y arroz. Y milanesas cuando me manda mi mamá-. Dice Eliana. Y todos ríen.
En el Centro de Chacabuco se es exigente con el cumplimiento del reglamento. “Nosotros le damos la posibilidad de vivir acá a todos. Y sólo se les niega a los que tienen sanciones”, aseguró Cecilia, como representante del centro y máxima autoridad.
Otro de los aspectos importantes es el acuerdo académico que se hace con cada uno de los habitantes de la casa y cuya dificultad aumenta año a año. Ariela, que tiene 19 y está en su segundo año de Ingeniería Química, por ejemplo, apenas tuvo que cursar dos materias y aprobar dos finales en su primer año en la casa. Y aún no firmó su acuerdo 2008, aunque supone que le agregarán una o dos materias.
Según las chicas, la calidad de vida de los centros de estudiantes responde a la cantidad de personas por habitación y las posibilidades de estudiar.

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10 abril, 2008

Pietro: el aerografista de motos


Foto: Alberto Direnzo
personajes / Pedro Petraso
Fue mecánico de aviones, pero prefirió el dibujo y la pintura

A Pedro Petraso la ascendencia italiana le sale por los poros. Se le nota en cierto aire pasional, sanguíneo. Está presente en el tono de su voz y en los gestos ampulosos. Y, tal vez, por qué no, en la alegría de vivir que puede producir el haber encontrado su razón de estar en este mundo: la aerografía. A Pedro Petraso pocos le conocen el nombre y apellido, pero muchos han visto sus dibujos en las banderas que los egresados llevan a Bariloche, el tanque o guardabarros de las motos, algún capó, los instrumentos de varias bandas de rock y alguna que otra pared de bar.
“Como soy hijo de italianos, de chico siempre me decían ‘Pietro, vení para acá’. Y, al final, todos me dicen Pietro”. Su sobrenombre es la antesala de un pequeño local de avenida 44 entre 132 y 133, que en el fondo esconde un enorme taller en el que Pietro comparte su trabajo con Gustavo, encargado de la metalurgia de las motos; Matías, a cargo de la cosmética; y Nora Lisanda, esposa y cajera.
Biker + shop, accesorios, gorras, alforjas, escapes a medida, pins, bijou, cascos, parabrisas, calcos y anteojos. Todo eso ofrece el local, aunque el fuerte parecen ser la aerografía y las banderas.
Pietro es hijo de un zapatero y una ama de casa que va a misa los domingos. Tiene un hermano que trabaja en el Ministerio de Educación y es parecido a Net Flanders, el de los Simpson; y una hermana que trabaja en una AFJP. Nació en La Plata y vivió siempre en el mismo barrio, aunque pasó tres años en Córdoba y dos en Tandil, cuando le dio por cumplir con lo que creyó su máxima vocación: la mecánica de aviones. “Y... sí. Digamos que tengo dos pasiones, los aviones y el dibujo, que tiene ese toque de arte”, describe.
“El curso para reparar los aviones fue de tres años y en Tandil estuve otros dos, trabajando. Fueron los únicos cinco años que estuve lejos, porque nací acá y vivo a dos cuadras del local. Y fui al colegio San Cayetano. Nunca estuve tanto tiempo fuera del barrio”, contó.
Cuando regresó a La Plata empezó a trabajar en un taller mecánico. Un día, se le puso delante un auto aerograbado. “¿Y eso, con qué está hecho?, pregunté. Me dijeron y al otro día me compré un aerógrafo. A la semana estaba pintando y laburando como si me hubiera dedicado a eso durante toda la vida. Tenía 25 años”, cuenta Pietro, que ya anda por los 45.
Al principio, laburaba en el taller y en los ratos libres aerogrababa. Aunque siempre apuntaba a tener un local propio, lo que recién logró hace dos años. Ahora, Pietro disfruta de ser unos de los pocos aerograbadores del país dedicado a tunear motos: “las que más me gustan son las custom, pero no se puede elegir el trabajo”.

Un dato aparte
Los dueños de las motos que llegan a Pietro piden parcas, calaveras, aguilas y llamaradas. Hubo quien pidió al Gauchito Gil y, hace poco, una señora a la que se le aparece la Virgen fue a ver a Pietro para que se la dibuje, lo que hizo a mano alzada, como siempre.

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09 abril, 2008

Pese a la Ley, conflicto sin fin


Foto: Alberto Direnzo

La empresa quiere retomar tareas, no empleados

La empresa textil Mafissa se encontraría en condiciones de recomenzar su producción, luego de que un grupo de trabajadores de la firma con sede en Lisandro Olmos aprobara en una asamblea “la revocación del mandato de la Comisión Interna de Delegados”, según informaron ayer a Diagonales fuentes del Ministerio de Trabajo. Los despedidos y cesanteados, en tanto, mantienen la toma de la hilandería y aseguran que la asamblea revocatoria es inválida.
El acta cuestionada fue presentada ante las autoridades del Ministerio de Trabajo por la Asociación Obrera Textil (AOT) el 31 de marzo. Con este documento, y pese a que la cartera laboral había dictado la conciliación obligatoria con anterioridad, el 26 de marzo, y fijado una “audiencia de conciliación” para el 3 de abril, las autoridades provinciales ya no podrían intervenir en el conflicto: “Esa revocación del mandato de la delegación interna excede la competencia de la cartera laboral provincial, siendo el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social de la Nación la autoridad competente para dirimir cuestiones intrasindicales”, agregaron las fuentes del ministerio.
El conflicto se agrava: “no venimos a propiciar actos de violencia pero consideramos que la gente, que tiene derecho a reclamar, debe hacerlo ante la Justicia”, dijo ayer Carlos Grinspun, abogado de la empresa, en una asamblea que mantuvieron con los empleados leales, a sólo unos metros de la planta de 44 y 184, tomada por los trabajadores despedidos y cesanteados.
“¿Alguna vez estuviste tres meses sin cobrar? La empresa compró la voluntad de algunos compañeros que están desesperados, pero nosotros vamos a pelear por nuestros lugares de trabajo. Vamos a ganar o vamos a perder, pero de pie. Nunca de rodillas”, dijo a Diagonales Javier Catán, de la comisión interna. O ex integrante de la comisión interna, según tenga o no validez la asamblea que cuenta en el acta presentado por la AOT, de la Confederación General de los Trabajadores (CGT).
Maffisa mantiene la intención de abrir con apenas un centenar de empleados, mientras que los trabajadores quieren la reincorporación de todos los cesanteados y despedidos.
Grinspun precisó que “hay un acuerdo firmado con el gremio en el Ministerio de Trabajo que no se puede materializar por la actitud de algunas personas que han sido despedidas e indemnizadas y quieren, a toda costa, ser reincorporadas”.
Grinspun aclaró que “la empresa no está en condiciones” de reincorporar a los despedidos porque “ha perdido mercados, ha disminuido su necesidad productiva y debe necesariamente reestructurar su plantel obrero (...) Hay 250 personas listas para empezar a trabajar pero la planta está tomada y nos resulta imposible entrar”.
Según advirtió la Multisectorial de La Plata, Berisso y Ensenada, “de manera inaudita un sindicato aparece unido a los intereses empresarios, defendiendo que Jorge Curi quiera abrir la planta sólo con 120 empleados de los 550 de la empresa; esta misma dirigencia bus